Liliana Heer

Contratapa
Prólogos
Primer acto
lustraciones
Presentación
Reseñas
Entrevista


<

©2003
Liliana Heer

 

 

 


MACEDONIO Para empezar aplaudiendo

Por Liliana Heer, Ilustraciones de Vanina Muraro

Primer acto

PERSONAJES

EL ACTOR es una presencia constante, incluso bajo intención de abstinencia. Anuncia, maniobra una máscara, se disfraza, danza, sube a su pequeña bicicleta y da vueltas por el escenario (alguna vez). Se trata de un sujeto de Gusto Genuino, dispuesto a turbar, disponer, repetir, callar, desaparecer.

MACEDONIO toca la guitarra, medita, dice frases en el instante justo no se sabe cuándo. Agradece en silencio al espectador seguido que simultáneamente recuerda la escena posterior.

LOS DISCÍPULOS MEDIO EXISTEN, NO PARECEN VIVIR FUERA DE LO QUE HAN LEÍDO. POSEEN LA DEBILIDAD DE SER ADMIRADORES, QUIEREN SALIR A LA AVENTURA Y PERMANECER OCULTOS.

El BOBO tiene ocurrencias matizadas por las oficiosidades  del candor y la pesquisa  de armonía. Por momentos intenta transmitir melosos infantes recuerdos ajenos. Es afecto a los chistes y las clasificaciones, de vez en vez muestra apego por generalizar, definir, completar argumentos.       

DESANDAR es fértilmente espontáneo, conoce ciertos detalles de la obra de Macedonio, pregunta y juega con las respuestas multiplicando perspectivas. Vecino de los significantes más que de los significados, difícilmente se mude a otro barrio.

TANTALIA sabe del amor y el desencanto; si bien es apasionada, suele ser cavilosa, incluso aprensiva. Afecta a los símbolos, maternal, intuitiva, forma parte de su ser educar y dirigir. Con frecuencia busca razones e interpreta, predomina en ella la contundencia.

LAYDA, la fe en sí misma es un mecanismo fundamental, víctima de su predecesora, de ahí que la Muerte le ronde en el resplandor del nombre:
Adelayda  - Bethoven 1.800
Layda - Deunamor -1930      Poema a mente confusa
“Es que Layda era en quien Muerte puede hacerse comprender, es decir hacerse por fin increer. Mortales son sólo los que no tienen el latido de increer la muerte en Layda. Sí, viniste para que ya la muerte no fuera creída…"

ASPIRANTE A GENIO no debe confundirse con QUIZÁ LO SEA ni algúnotro quizá. Ha dejado de ser frágil por olvido de vocación de riesgo.

Supone saberlo todo, asevera, critica, juzga. Cuando se irrita hace gala de afirmaciones desdeñosas.                        

 

PRIMER ACTO

APRESURADO POR DETENER AL SEGUNDO

EL ACTOR (señalando hacia el Poniente y el Oriente):
Gran sala dividida por un amplio cortinado oscuro. Del lado izquierdo se ven las vías del tren y a Macedonio, contemplativo, recostado en una zorra entre almohadones. Asoma su guitarra, cuando comience a tocar no se desprenderá de ella. Al fondo está su antigua radio y un backlight con la silueta de una mujer Eterna: cabello negro trenzado, piel pálida y mirada soñadora.

MACEDONIO (ensaya una melodía, se interrumpe, retoma una, dos, más veces hasta encontrar el tono). EL ACTOR (tiene una máscara balinesa de mujer en la mano, la mueve como si la mujer participase de una obra en la que el Pasado se diluyera cediendo espacio a lo que vendrá):
En el lado derecho, vemos a un grupo de intelectuales amateurs frente a la cortina. Sentados y de pie conversan, discuten, ensayan sin atreverse a correrla, siempre a punto de hacerlo. Han elegido sus nombres por conservar un touch, un rumor, un decir de personaje macedoniano. Quien más alterne con el autor gozará menos imaginariamente de esta pieza.

MACEDONIO (golpea con un palito la caja de la guitarra).

EL ACTOR: Los primeros rasgueos de Macedonio tienen la resonancia del preludio de Rachmaninov, uno de los temas que mejor tocaba según Marechal. Conozco el motivo pero no pienso decírselos, acostúmbrese el espectador a sostener los misterios del romanticismo.

MACEDONIO (con ímpetu marcial ejecuta el opus 23 # 5).

EL ACTOR: Las luces centrales van encendiéndose mansamente. Hay dos maniquíes, un medio cuerpo superior femenino, el otro es una silueta sin cabeza. De la silueta cuelga un sobretodo solitario que bien podría pertenecer a Robinson. En oblicuo, se ve un cuadro de Xul Solar con escaleras, pasadizos, puentes, letras. Hay algún sillón, alguna mesa chica, además varias cajas saturadas de cuadernos, libretas, blocks y hojas sueltas. Cuando brillen las luces detrás del cortinado, los discípulos empezarán< a conversar y los paréntesis hablarán por mí. Yo me abstendré, mientras pueda, de pasearlos por las espesuras de la nada.

EL BOBO: Aunque se tratara de continuar en lugar de empezar, el orden es lo más delicado.

LAYDA: Sí, la temperatura sube a cualquier hora, aunque no todos aprecien las escalas ascendentes.

EL BOBO (en pronta inspiración): El placer demorado es exquisito, ¿necesitará un despertador?

DESANDAR: ¿Quién?

ASPIRANTE A GENIO: Usted y su vertiginosa pretensión de identificar insinuaciones triviales.

LAYDA: En mi pensar, no creo necesario despertador ni termómetro, tampoco artefacto alguno, se comprobó que carecen de la fidelidad de un perro.

DESANDAR: ¿Habrás querido decir de un bastón?

TANTALIA (subiendo dulcemente la voz): Sin pretender instruirlos ni pasar por sentimental, SE OLVIDARON DE AMBOS. Ven este perchero (abraza al sin cabeza en consonancia con la modulación del Preludio de Rachmaninov). De los hombros puntiagudos debería colgar no solamente una gorra sino esos signos espectaculares.

DESANDAR: ¿La corbata también?

EL BOBO (oportuno): Con la corbata hay que ser candorosamente espontáneo.

LAYDA: La muerte nunca supo ser espontánea, pero pensando un poco, ahorcarse no lo es tanto.

EL BOBO (elocuente): En esta velada habrá ausencia de Dolor y Verdugos, perdamos la paciencia esperando que lleguen.

MACEDONIO (trenza las cuerdas en redoble).

ASPIRANTE A GENIO: El mejor seguro de longevidad será evitarlos. Nada más patético que los ritornelos sobre la muerte y la vejez, esas típicas inevitables habladillas desgranadas antes de ir a dormir la siesta.

TANTALIA: Si uno fuera a hacerles caso no penetraría en ningún cementerio, se perdería los tréboles del campo santo en las cuatro estaciones.

ASPIRANTE A GENIO: Estemos alerta, creo que no vamos a retener la atención de Macedonio intentando ser ocurrentes.

LAYDA: Demasiado inmodesto de tu parte sería aspirar a obtener su atención.

EL BOBO (entendedor): Pongamos las pretensiones bajo la lengua.

TANTALIA: Hemos venido para ser conceptuados una a uno y a otro de su mejor discípulo. Más allá de lo que digamos, apostemos a los rumores que logremos conseguir.

DESANDAR: Si me disculpan, esa oración huele apócrifa< para quien conoce la letra del Himno Nacional. Un relámpago de tomar distancia al izar la bandera con los eternos vegetales tan gloriosos de uso corriente por la cocinera de la Estancia.

LAYDA (intentando objetivar): Casi todos los que practicaron
longevidad ganaron la partida. ¿Qué podemos decir
que aún no haya sido dicho?

DESANDAR: Lo original no existe o mejor aún, nunca hubo lo nunca habido. Todo se parece a media luz aunque haya dichos que despierten simpatía.

EL BOBO (sugerente): ¿Y la invención? En los dichos de apuro también se conquista.

ASPIRANTEAGENIO (despreciativo): ¡Oigan las palabras de un galán!

EL ACTOR (dirigiéndose a los espectadores): ¿Cómo callar ante el sepultamiento de la invención? Los bozales del arte fermentan el jardín de la Nada intensa. Este esperador de lo perfecto comienza a desesperarme. Como ustedes, me gustaría presenciar un espectáculo, no
especulaciones rivalísticas.

TANTALIA: A ver a ver, conversemos, dialoguemos, tertuliemos, crucemos fronteras hasta disolver el desasosiego.

DESANDAR (tímidamente): ¿La sugerencia sería CONSPIRAR?

ASPIRANTE A GENIO: Socavemos desde adentro. Hay modernidades anticuadas y antigüedades progresivas. La cuestión es dar vuelta todos los inventos, ir de la luz eléctrica a las fogatas. Escoger maniobras oportunas sin< preocuparse por los siglos que implique encontrar la inocencia primera.

MACEDONIO (ejecuta de corrido una melodía en LA).

EL BOBO (entusiasta): A esa idea, estoy convencido de haberla documentado oportunamente con cifras, referencias, espacialidades. Sostuve que para salvar a la presente humanidad sería necesario un retroceso de 4.000 ó 6.000 años.

DESANDAR: ¿Alguien tiene algo contra el plagio a la vista?

EL ACTOR (informa a los espectadores): Todos menos Desandar, expectante ante el SÍ o el NO, cabecean hacia un lado, hacia otro, ustedes lo están viendo. Pero no siempre coincide el vaivén, agudicen la observación los sentados en las últimas butacas y especialmente la muchedumbre sin sordina de pie: cuando los ojos se encuentran frente a frente, las muecas reparten repulsión igual que si estuvieran ante un cristal deforme.

DESANDAR (ante el NO gestual general): Personalmente no tengo nada en contra del plagio, acabo de presenciarlo justo después de haber afirmado que lo original no existía. Subido a este hallazgo en el que la propiedad se desencamina, pienso que la lengua comparte con la vida un automatismo longevístico cuya moral es resistir< a letra abierta.

MACEDONIO (esboza una sonrisa).

TANTALIA: Comúnmente, creo que todos lo saben, los plagios se perpetran a ciegas del verdadero autor.

LAYDA: Y a escondidas del mismo reproductor.

EL BOBO: Y del lector asiduo.

DESANDAR: Y del buen uso que se haga de los residuos.

ASPIRANTE A GENIO: También, los plagios dependen del buen gusto, de la moda, del estilo. Habría que desechar el humor realista pues vive de copias y las copias producen fanáticas identificaciones, hacen creer al espectador que está volviendo a vivir o vive por primera vez un episodio semejante. En eso reside el naufragio del arte, la caída en un estado de Alucinación…no sigo porque todos lo saben muy bien, lo digo contagiado por la intervención de Tantalia, sería hora de pensar en el canal entre plagio y contagio, en las irrealidades pseudo materiales con plaza en la existencia.

DESANDAR: Sin disculpas por la anarquía, voy a comentar tres cosas. Si reparamos en tu parlamento, los residuos tienen facultad de ir creciendo como todos los dúos. La segunda es un interrogante: ¿habrá que desechar los espejos y los reflejos? La tercera podría comenzar con el clásico exordio “Érase una vez….”, porque “Érase un Zapallo…” es un cuento que van a querer escuchar hasta< el final.

EL BOBO (reflexivo): Voy a ser breve por evitar contagio. Anarquía, convengamos, nunca hay suficiente. Fue< creciendo en esta noche un abanico de artilugios con< diferentes grados de ambición.

DESANDAR: Los granos sí que son ambiciosos.

TANTALIA: Atravesando el horizonte, los tubérculos, el humor, las pedrerías o las cortesías, ningún plagio es sencillo, depende del seso y del exceso.

EL BOBO: Sin embargo…

DESANDAR: ¿Por qué no, NO obstante?

EL BOBO (sordo al NO): Sin embargo, el exceso, los desmanes, la elocuencia tropical es duradera en el redoble, se presiente palpitar su acústica.

LAYDA: Aunque no lo crean, yo aborrezco las repeticiones. La primera vez todo es creíble, parece verdadero, el más de una vez suele ser inaudito.

MACEDONIO (compone escalas ascendentes. De pronto se interrumpe, deja la guitarra y trata de sintonizar un programa en la radio. Se oyen descargas eléctricas y leves< golpes, en principio vanos).

EL ACTOR: Los hombres se acercan al cortinado. En el impulso de acomodar la oreja entre los pliegues, dan impresión de haber perdido la parte superior del cuerpo. Las interferencias sonoras continúan unos instantes, también los golpes y el retumbe a madera hueca. De pronto, las notas< del opus 124 nº 5 Phantasietanz de Schumann se hacen oír oír oír hasta que el piano se detiene y se abre una pausa< publicitaria. Sólo en ese momento los discípulos vuelven a< sentarse, despeinados y absortos.

TANTALIA: El Presidente con certeza pensaría: si Petrona los viese desprolijos, no podría abstenerse de peinarlos.

EL ACTOR (a público): Rápidamente los hombres se alisan el pelo, parecen a punto de comentar algo sobre las preferencias musicales de Macedonio pero no lo hacen, recaen sobre el sentimiento de Layda, aunque pueda sonar inverosímil.

ASPIRANTE A GENIO: Él aborrecía las calles con nombres de próceres, además de aborrecer las estatuas.

EL BOBO: De varones.

DESANDAR: Con botones.

ASPIRANTE (plegándose): Y sermones.

TANTALIA: No desperdiciemos por decadente la manivela< de las rimas.

ESANDAR: Seguir así es igual a continuar una escena distinta.

ASPIRANTE A GENIO: No hay nada que dudar sobre este asunto, salvo que gritemos ¡Llamad, llamad!, siempre algo devolverán nuestras palabras.

LAYDA: Mi duda es que el llamado pueda resultar una burla. ¡Llamad, llamad! dice el poema de Adelayda y me hace sombra: ¡Oh Layda nombrada en el eco de “lágrima”!

DESANDAR: Si zurcimos la sombra al poema, no quedarían dudas. El nombre dejaría de despertar al unísono nuevas risas y viejas lágrimas.

TANTALIA: Si hubiera alguna cosa por dudar, no habría que desecharla. El Maestro decía que todo in-te-re-samien- to aparece cuando simultáneamente no hay un motivo más importante diverso.

ELACTOR (sin poder contenerse reitera varias veces): El Maestro decía que todo in-te-re-sa-mien-to aparece cuando simultáneamente no hay un motivo más importante
diverso.

MACEDONIO (en simultáneo, presiona sus dedos en las cuerdas acentuando cada sílaba).

DESANDAR: ¿Diverso o inverso?

LAYDA: Dependerá de la intensidad que compartan, recuerden la teoría del incremento repentino del tono de< placer.

EL BOBO (desconcertando): Podría ser sorpresivo sin llegar a lo cómico ni al olvido total que produce a vuelta de página la sorpresa instantánea de cualquier suceso como< si jamás hubiese ocurrido.

TANTALIA (advirtiendo la obviedad): Coincidimos en hacerle un homenaje, no en montar una comedia.

ASPIRANTE A GENIO: El género no tiene nada que ver.

DESANDAR: Pero bien que las telas, los ropajes, los diseños, las mensuras, los contornos deslumbraron sus primeros ojos. De allí su inclinación por las matemáticas en punto de curvas y ángulos.

TANTALIA: Habíamos acordado en olvidar anécdotas, plagiar instantes recontados es una tarea ímproba. Al Maestro hay que regarlo, no ahogarlo.

MACEDONIO (desliza una piedra sobre las cuerdas).